Innovación

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Biocombustibles de segunda generación

A través de la hidrólisis enzimática es posible convertir los residuos agrícolas, de madera, y los potenciales cultivos energéticos en etanol, sin afectar al equilibrio ecológico ni a la cadena de alimentación. Al mismo tiempo, los biocombustibles de segunda generación tienen un alto poder de reducción de emisiones respecto a los combustibles fósiles que sustituyen.

Comparado con el proceso tradicional para elaborar etanol a partir de cereales, en el que se aprovecha el contenido en almidón, la producción del etanol a partir de los residuos agrícolas requiere un proceso complejo e intenso para liberar las estructuras poliméricas de los azúcares presentes en la celulosa y en la hemicelulosa, que suponen del 30 al 50 %, y del 20 al 35 % del material de la planta, respectivamente. En el proceso de hidrólisis enzimática se fracciona la biomasa en sus componentes más importantes y se hidrolizan los carbohidratos a azúcares simples para la fermentación del etanol.

En tecnología de hidrólisis enzimática, Abengoa cuenta con dos instalaciones productivas punteras en I+D a nivel mundial: una planta piloto en York, Nebraska, (Estados Unidos), operativa desde 2007, y una planta de demostración de 5 Ml de capacidad en Salamanca (España) desde 2009.

Bala de paja

En el desarrollo del programa de I+D de biocombustibles de segunda generación, contamos con el apoyo, entre otros, del Departamento de Energía de Estados Unidos (DOE), que ha contribuido con 75 M $, y el de la Comisión Europea.

Fruto del conocimiento adquirido en las plantas experimentales, Abengoa está embarcada en el desarrollo de una planta de etanol de segunda generación con tecnología de hidrólisis enzimática a escala comercial en Kansas, Estados Unidos.

En la actualidad, Abengoa cuenta con 7 solicitudes de patentes en esta área.

Bala de paja

Datos actualizados a 31 de diciembre de 2010.



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